27/9/07
Nudos
volar y soñar
Cancelas
17/9/07
13/9/07
Autopista al cielo
Por último, un estruendo, ensordecedor y un corazón acelerado que se crece de sorpresa, de emoción, de alegría, y ya está: el tiempo ha dejado de correr.
La tierra ya no es la tierra y entonces mis ojos enfocan muchos metros más cerca, justo sobre el vidrio de la ventanilla. Es allí donde crecen haces de luces, justo en el lugar exacto donde el mundo corre hacia atrás a 980 kms/hora y la mezcla de gas y luz es, cuando menos, exótica.
3/9/07
Erotismo en flor
Lo veo y no me lo creo. ¿Veré visiones?.
Para comprobarlo me acomodo a su altura, tan cerca que somos uno, me estiro sobre su cuerpo, asciendo y desciendo, tomo mil posturas a la par que empiezo a destruir en mi mente todo lo que puede estorbar a mis placeres y me dejo llevar por ellos. Las fantasías entonces se empiezan a materializar y el imperio de los sentidos toma relevancia. De sopetón. A un golpe de vista.
Ella
Él.
¡Mírame!- me habla sin sus palabras- y así lo hago. Recorro despacio cada milímetro, sin dejarme rincón en el olvido. Insistentemente. Insisto e insisto y a cada recodo vivo, experimento. En cada hueco lo exploro, me lleno con el perfume de su cuerpo y amo, amo como sé amar en ese momento, sin controles, sin pausas y sin prisas. Alocada. Sin medida y sin sentidos. Desbaratada por poseer y coger su sensualidad a flor de piel.
Para comprobarlo me acomodo a su altura, tan cerca que somos uno, me estiro sobre su cuerpo, asciendo y desciendo, tomo mil posturas a la par que empiezo a destruir en mi mente todo lo que puede estorbar a mis placeres y me dejo llevar por ellos. Las fantasías entonces se empiezan a materializar y el imperio de los sentidos toma relevancia. De sopetón. A un golpe de vista.
Ella¡Mírame!- me habla sin sus palabras- y así lo hago. Recorro despacio cada milímetro, sin dejarme rincón en el olvido. Insistentemente. Insisto e insisto y a cada recodo vivo, experimento. En cada hueco lo exploro, me lleno con el perfume de su cuerpo y amo, amo como sé amar en ese momento, sin controles, sin pausas y sin prisas. Alocada. Sin medida y sin sentidos. Desbaratada por poseer y coger su sensualidad a flor de piel.
Así no hay quien viva

En el exterior sonaban los pasos ajenos. Esa tarde. Como otra tarde. En el interior la casa había quedado muy en silencio, disimulando los nervios por una llegada tantas veces anunciada y siempre postergada por una llamada de teléfono. Como esa tarde. Como otra tarde. De vez en cuando crujía algún mueble o el viento cuchicheaba entre los cristales y las persianas. Aún estaban echadas desde la hora de la siesta, últimamente, era necesario aposentar los pensamientos en el olvido del sueño. Te decía que, últimamente también, la siesta se había convertido en un sentir apático y apesadumbrado que no desaparecía hasta más allá de las ocho. Tú llegarías sobre las nueve y media. Si no nos daban las diez.
Una tarde de Domingo
Las dentelladas de la tarde se sitúan en el picaporte de la puerta en una parte de esta inmunda ciudad. Hay un rayo que pide entrar. Llama. Es un rayo de fuego proyectado por las manos del sol, quiere que salgamos juntos, a ver si nos damos de frente y me pierdo en alguno de sus ardientes besos. ¡Será persuasivo! –sabe que necesito bien poco -me digo- y nos vamos.
Deambulamos atados hacia la penumbra de la noche. La caminata se dirige hacia dónde se funde el peñasco, donde toda estructura parece diluirse en la brillante meseta, allí donde hay pequeños duendes color ánimo y el cansancio queda destruido.
Deambulamos atados hacia la penumbra de la noche. La caminata se dirige hacia dónde se funde el peñasco, donde toda estructura parece diluirse en la brillante meseta, allí donde hay pequeños duendes color ánimo y el cansancio queda destruido.
17/8/07
16/8/07
24/7/07
De cuando lo pequeño es grande
11/7/07
Marga al sol
Es una obsesión que me persigue, al menos eso dice mi madre. Hoy la he vuelto a ver. Estaba preciosa. Llevaba su traje amarillo e iba corriendo hacia el sol, ondeaba sus brazos al aire queriendo acaparar la vida, tornaba su cuerpo hacia la luz, hacia aquello que le da placer y calidez a su figura. Hacia lo que le hace sentir viva.
Estaba tan hermosa movida por el viento, que parecía bailar…
Yo iba en dirección contraria, pero al verla, he desandado mis pasos, y la he seguido. La he saludado y contemplado en el paisaje que estaba dejando atrás y que las prisas no nos permiten admirar. La he hecho mía desde todas sus aristas, ningún lado se ha perdido a mis ojos, y me han venido estas sensaciones mientras la observaba.
Estaba tan hermosa movida por el viento, que parecía bailar…
Yo iba en dirección contraria, pero al verla, he desandado mis pasos, y la he seguido. La he saludado y contemplado en el paisaje que estaba dejando atrás y que las prisas no nos permiten admirar. La he hecho mía desde todas sus aristas, ningún lado se ha perdido a mis ojos, y me han venido estas sensaciones mientras la observaba.
La Dama del sol
Mirándote, a pesar y por encima de las horas
Extrayéndote de todos los paisajes
Excluyéndote de este y cualquier otro mundo
Pensando en lo que no puedo evitar que me hagas sentir.
Calidez llena de fuego abrasador.
3/7/07
Dulce Ingratitud, ¿o salada?
Ahí está dominando todo el escenario, su voz gorgotea clamores de llamada, su perfume asfixia mis orificios nasales, el goteo fresco de su sonido bulle en torno a mi pensamiento, al igual que olas que lanzan una señal a la arena, olas que vienen y van, y un ven, ven, ven, ven, incansable esparcido en mi cabeza.
Es una obsesión en estos días.
La pesadilla es perpetua por no tenerle cerca y la realidad ha seguido el camino del masoquismo por verle. Sé que tengo que reconocerle que me levante en volandas y me lleve a pasear, una y otra vez, ante sus ojos, mis abruptos casi infantiles. Me he abandonado a su cuarta, quinta o sexta oleada de placer mientras le contemplo. En verdad, pierdo la cuenta cuando está a un milímetro de la distancia que separa mi piel de sus sentidos.
Pero no ha lugar. No he podido beber el néctar húmedo de sus entrañas. Ni un quejumbroso relincho de terca mula con dolor de costado le ha hecho estremecer. ¡Ingrato!. Mi presencia ha sido inútil para sus ojos. Se encuentra quieto, pegado a la ventana de lo impasible. Está encerrado y encarcelado entre láminas de gigantesco papel, en carteles, en medio de un infernal asfalto maloliente con grandes dosis de cemento gris. Una exposición fotográfica. Y allí está sin poder tocarlo. Con las gotas incitando mi comisura labial y sin lograr beberlo.
Es una obsesión en estos días.
La pesadilla es perpetua por no tenerle cerca y la realidad ha seguido el camino del masoquismo por verle. Sé que tengo que reconocerle que me levante en volandas y me lleve a pasear, una y otra vez, ante sus ojos, mis abruptos casi infantiles. Me he abandonado a su cuarta, quinta o sexta oleada de placer mientras le contemplo. En verdad, pierdo la cuenta cuando está a un milímetro de la distancia que separa mi piel de sus sentidos.
Pero no ha lugar. No he podido beber el néctar húmedo de sus entrañas. Ni un quejumbroso relincho de terca mula con dolor de costado le ha hecho estremecer. ¡Ingrato!. Mi presencia ha sido inútil para sus ojos. Se encuentra quieto, pegado a la ventana de lo impasible. Está encerrado y encarcelado entre láminas de gigantesco papel, en carteles, en medio de un infernal asfalto maloliente con grandes dosis de cemento gris. Una exposición fotográfica. Y allí está sin poder tocarlo. Con las gotas incitando mi comisura labial y sin lograr beberlo.
La imaginación se aposenta de nuevo entre los surcos que deja la visión de sus aguas.
Queda menos...
Y le prometo una venganza terrible.
Queda menos...
Y le prometo una venganza terrible.
Las fotografías las he realizado en la exposición : “Vivir el mar” del fotógrafo Philip Plisson, expuesta en el parque del Retiro por unos días y donde los visitantes hemos contemplado una muestra de casi 70 instantáneas de la relación del hombre con el mar. Bonita, bonita, bonita. Espero te gusten.
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